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Esta píldora verde no es una medicina. Pero nos gustaría que fuese un fortalecedor de la salud, la vitalidad y el saber hacer que hoy existe en nuestros campos. O que ayudase a serlo.

La vemos también como una píldora para mejorar la vista, unas gafas que nos permitan ver oportunidades para crear un mundo rural donde se genera empleo, calidad de vida, cultura y comunidad. Oportunidades que ya existen pero que, a menudo, resultan invisibles. Alternativas de producción, distribución y consumo de alimentos de calidad, producidos por pequeñas iniciativas familiares, que son las que mantienen vivos nuestros pueblos. Formas de producir y vender que dan importancia a la salud del medio rural y de las personas que vivimos en él, y que buscan la complicidad de las personas que se alimentan con lo que producimos.

Aquí reunimos ideas y recursos que pueden animar y ser útiles para sumarse a esta transición: otras formas de trabajar el campo y de vender nuestros alimentos. Porque la gente de campo sabemos hacer las cosas bien. Porque la tradición nunca fue cosa del pasado, sino del presente. Y porque sabemos combinar esas tradiciones con la necesaria innovación para aprovechar lo mejor del pasado y lo mejor de cada presente que nos va tocando vivir.

En último término, la píldora verde pretende reforzar el orgullo del mundo rural: el orgullo del trabajo bien hecho, de la tierra bien cuidada, y de pueblos y comunidades con un próspero futuro que se cultiva hoy, en el presente.

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